
Otra ventaja del jugador sobre el casino es que este juega los números o combinaciones que desee mientras que el casino debe jugarlos todos.
Por último, y tal vez la más importante ventaja o acción que debe tomar un jugador es que nosotros decidimos el monto a jugar, es decir, nosotros colocamos las fichas, por lo que la apuesta es de nosotros hacia la casa y no al revés como en otros juegos.
En otras palabras, es el casino el que iguala nuestra apuesta y no al revés.
Si lo llevamos a otro plano, podríamos decir que si estuviésemos estudiando una situación estratégica de dos bandos enemigos, el casino seria un ejercito regular, bien formado, armado y con una gran cantidad de reservas, y nosotros una especie de milicia tratando de ganar una guerra de guerrillas y desgaste.
Cualquier militar, estratega o inclusive un niño que juegue a cualquier juego bélico sabrá que es un suicido que un guerrillero trate de salir a combatir a campo abierto a un ejercito, por lo cual deberá estar calmo, tratar que salga de la guarida y tenderle emboscadas con el fin de desgastarlo sin que este se de cuenta.
Si el casino fuese un ejercito regular, nosotros guerrilleros y la ruleta el campo de batalla, nuestros fusiles serian las denominadas “progresiones”.
Existen varios tipos de sistemas y progresiones pero la más sencilla es la del modo doble, es decir, si la primera vez que apostamos, colocamos dos fichas al rojo y no sale, la próxima vez colocaremos dos fichas más otra más, es decir, cinco fichas; si sale el rojo estaremos ganando diez fichas, dos que apostamos y una nueva, es decir, recuperamos la ficha de la primer apuesta y ganamos dos más.
